martes, 11 de septiembre de 2007

Pienso en aquel sitio.

Hoy cierro los ojos y me imagino de vuelta allí. Es cierto lo que dicen:" aquí la playa es lo más importante, es donde más se piensa en ella". Imagino que camino por el paseo marítimo, solitario por el frío, que me animo y me lanzo a la arena con los pies descalzos. El aire me da en las mejillas y bajo la cara, pensativa por un lado por obligación por otra. No suele haber nadie a mi alrededor y la tarde empieza a nublarse. Veo como el mar enfurece y las olas se abalanzan a la orilla para salir de su furia, pero siempre vuelven adentro, en el fondo tienen miedo de estar en tierra.
A menudo se sueña con aquello que no se tiene, es una fea costumbre. Yo solía soñar con París, mas bien era mi pequeña obsesión, pero el mar y yo no somos tan distintos: él se aleja de la costa y yo me quedo en casa. Como si de una prisión se tratara las calles se van haciendo mas y mas largas, andas y andas pero el final nunca llega. Cada carretera tiene mas curvas que te hacen retroceder o pararte a vomitar, es un complot contra aquel que desea alejarse de su tierra, son las raíces solidas que se agarran con fuerza, los cimientos de una casa que no se demuele con la lluvia feroz.
Mientras yo cerrare los ojos en días de lluvia y soñare con la playa, con París con salir de mí misma, de mi propia cárcel, de mi propio torreón.

No hay comentarios: