Si tuviera un último momento, un segundo para volver atrás, haría tantas cosas que un día no hice. Agarraría con mayor fuerza tu mano y los besos serían eternos.
Guardaría en una cajita todas aquellas ocasiones en las que me mirabas con tus ojinos azules, esa mirada de amor que solo tú eras capaz de irradiar.
Guardaría en mi cajita de tus cosas las palabras que decías, sencillas palabras de sabiduría sencilla, esa que tú tenías y que eras capaz de mostrar, de enseñar, de regalar.
Si tuviera un último momento, nunca te dejaría marchar, jamás saldría de tu casa. Escribiría cada receta para tener siempre en mi boca el sabor de tu comida, un trocito más de ti.
Si tuviera un último momento te pediría perdón, por cosas que hice y cosas que haré, cosas que tú nunca harías, que nos hacen mal a ambas.
Jamás perdería la corona que tú tenías y que gracias a ti todas hemos heredado.
No tendrías dolor, no habría más dolor para ti.
Si tuviera un último momento, momento que ya no tengo, jamás volvería a olvidarme de ti, a dudar sobre como era tu risa, como sonaba tu voz cuando conseguías callarnos a todos, tu pasos firmes, jamás tomarían la dirección que tomaron.
Siempre en mí quedarás tú, quedará tu luz, orgullosa de las mujeres que hay en mí: la que tú fuiste, la que tú criaste y a la que tú valiste de ejemplo.
Podré caerme, y por desgracia caeré, pero en tu regazo reposaré justo antes de volverme a levantar.
"No me dejes que despierte de este sueño, aunque todo sea mentira" Antonio Orozco
lunes, 7 de septiembre de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
Ya soy mayor
"Ya eres una mujer. Tú quieres ser Peter Pan, pero ya eres mayor". Jamás pensé que mi madre podría decirme tal cosa. Yo que siempre he sido su pequeña... ¿mis voces de autosuficiencia han dado sus frutos? ¿Será una estrategia de distracción? ¿Será que de repente un papel en mi cartera me haya dado el último empujón a una etapa adulta que todos intentaban frenarme?
domingo, 28 de junio de 2009
Quiero volver
Quiero volver a nacer. Haces cosas de cuando era pequeña, tener mis juguetes en mis manos, y mirarlos para que nunca los pueda olvidar. Nunca quise crecer. Los años han pasado sin darme la opción de parar, sin preguntarme qué quería hacer yo, sin poder evitarlos. Y mis juguetes han quedado en el olvido de mi imaginación, a veces, algunos se escapan de su prisión, de la prisión donde una vez otros los encerraron y vuelven a mí. Pasean por mis ojos, se quedan fijos por un momento y vuelven a desaparecer dejándome un regusto de algo pasado que siempre fue bueno, algo hermoso dentro de una vida adulta que deja mucho que desear para los niños que fuimos algún día. Unos niños que creían que al crecer podrían comer todas las chuches que quisieran, ver las pelis de mayores y acostarse tarde sin saber que detrás de esos deseos infantiles se escondían terribles verdades, contraindicaciones o efectos secundarios.
Quiero volver a ser pequeña, arreglar estropicios de mi vida que me han convertido en la adulta que soy ahora, una adulta con problemas de adulta que no tenía cuando era niña.
Quiero volver a ser pequeña, irme al campo con mi familia, en el columpio de mi abuelo, con mi triciclo rojo, mi muñeca que lloraba y un gran oso azul de peluche con el que dormía.
Quiero salir de mi propia prisión, en la que yo me encerré un día y gritar que soy libre. Prometo salir, buscar la salida, recuperar las fuerzas que perdí y salir.
Quiero volver a ser pequeña, arreglar estropicios de mi vida que me han convertido en la adulta que soy ahora, una adulta con problemas de adulta que no tenía cuando era niña.
Quiero volver a ser pequeña, irme al campo con mi familia, en el columpio de mi abuelo, con mi triciclo rojo, mi muñeca que lloraba y un gran oso azul de peluche con el que dormía.
Quiero salir de mi propia prisión, en la que yo me encerré un día y gritar que soy libre. Prometo salir, buscar la salida, recuperar las fuerzas que perdí y salir.
sábado, 6 de junio de 2009
Con el techo
Entra en la consulta. A penas es consciente de que está allí. Se tumba en el sofá, hoy le apetece tumbarse y no mirar a nada que no sea el gotelé azul del techo.
"Estaba sentada enfrente de un café. Estaba con mis amigas, pero en realidad no estaba, como si otra persona hablara por mí, como si viera en mundo desde más dentro de mí, como si me hubiera sentado enfrente de la ventana y lo viera todo desde más lejos. Estaba hablando de él, una tarde más. Pero aquel día era distinto porque había renovado sentimientos, nuevas cosas que creí olvidadas y es que había soñado con él.
Estaba en un mercadillo, sola. Un mercadillo de los famosos en mi ciudad. De repente algo me asustó y él me miraba desde la otra parte de la calle, diciéndome que también tenía miedo. Lo abrazo " no sabes las ganas que tenía de abrazarte". Deseos reprimidos que afloran de noche, ya sé lo que son los sueños. Yo me los tomo muy en serio, me río sin son divertidos, lloro sin son tristes, son mis sueños, mis deseos, son parte de mí de lo que siento y me afectan, no m avergüenzo de ello, de sufrir por cosas que sé que quiero. Doy gracias por poder sentirlos, por poder conocer cosas de mí todos los días mientras duermo.
Lo echo de menos, echo de menos esa sensación de saber que está conmigo, alguien que te mira, que te desea, que entre un millón está conmigo. Esa capacidad de hacerte sentir especial. Tal vez no lo echo de menos a él, tal vez soy solo víctima de unas circunstancias, de una serie de casualidades en las cuales las novedades superan a la monotonía, nuevas caras, nuevas situaciones a las que adaptarse, nombres que recordar.
Pero ahora nunca lo sabremos. Se va. Ya no cabe la posibilidad de cruzarse con él en la calle. Andar sin rumbo no tendrá la misma emoción, no será una aventura, tan solo será andar sin rumbo en una ciudad que por momentos se queda vacía."
"Estaba sentada enfrente de un café. Estaba con mis amigas, pero en realidad no estaba, como si otra persona hablara por mí, como si viera en mundo desde más dentro de mí, como si me hubiera sentado enfrente de la ventana y lo viera todo desde más lejos. Estaba hablando de él, una tarde más. Pero aquel día era distinto porque había renovado sentimientos, nuevas cosas que creí olvidadas y es que había soñado con él.
Estaba en un mercadillo, sola. Un mercadillo de los famosos en mi ciudad. De repente algo me asustó y él me miraba desde la otra parte de la calle, diciéndome que también tenía miedo. Lo abrazo " no sabes las ganas que tenía de abrazarte". Deseos reprimidos que afloran de noche, ya sé lo que son los sueños. Yo me los tomo muy en serio, me río sin son divertidos, lloro sin son tristes, son mis sueños, mis deseos, son parte de mí de lo que siento y me afectan, no m avergüenzo de ello, de sufrir por cosas que sé que quiero. Doy gracias por poder sentirlos, por poder conocer cosas de mí todos los días mientras duermo.
Lo echo de menos, echo de menos esa sensación de saber que está conmigo, alguien que te mira, que te desea, que entre un millón está conmigo. Esa capacidad de hacerte sentir especial. Tal vez no lo echo de menos a él, tal vez soy solo víctima de unas circunstancias, de una serie de casualidades en las cuales las novedades superan a la monotonía, nuevas caras, nuevas situaciones a las que adaptarse, nombres que recordar.
Pero ahora nunca lo sabremos. Se va. Ya no cabe la posibilidad de cruzarse con él en la calle. Andar sin rumbo no tendrá la misma emoción, no será una aventura, tan solo será andar sin rumbo en una ciudad que por momentos se queda vacía."
lunes, 25 de mayo de 2009
Silencio, habla un maestro
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual
Pablo Neruda
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual
Pablo Neruda
jueves, 7 de mayo de 2009
Mientras me dure la vida
Siento cosas por la gente. Me alegro con su felicidad, me alimento de sus historias, de las cosas buenas que le suceden en la vida y eso me da vida.
Me gusta oír sus historias, aquellas que se que son importantes para ellos, que se paren, se sienten conmigo y me cuenten, y pasarme horas y horas escuchando lo felices que son mientras yo me hago grande y grande verlos sonreír de soslayo.
La lampara de mi salón se enciende sola, la apago y se vuelve a encender. Se que mañana puede que esté lejos de esas personas que ahora tienen la mirada limpia, brillante, así que saco tiempo para ellos, saco sonrisas para ellos, consejos que acumulo de mi propia historia para ayudarlos como alguien alguna vez me ayudó a mí.
Me estoy muriendo. Lo sé. Cada día que pasa la rosa de mi campana tiene un pétalo menos, por eso, hoy y mañana y hasta que caiga el último pétalo quiero estar sentada, sonriendo ante historias de amor, llorando por traiciones que no son contra mí, saltando por novios que aparecen, buscando a amores que no se encuentran, pero nunca sola, siempre con ellos, con aquellos que se paran para contarme sus historias, para hacerme participe de su vida, de su felicidad y que dejan que me alimente de ella mientras muero una noche más.
Me gusta oír sus historias, aquellas que se que son importantes para ellos, que se paren, se sienten conmigo y me cuenten, y pasarme horas y horas escuchando lo felices que son mientras yo me hago grande y grande verlos sonreír de soslayo.
La lampara de mi salón se enciende sola, la apago y se vuelve a encender. Se que mañana puede que esté lejos de esas personas que ahora tienen la mirada limpia, brillante, así que saco tiempo para ellos, saco sonrisas para ellos, consejos que acumulo de mi propia historia para ayudarlos como alguien alguna vez me ayudó a mí.
Me estoy muriendo. Lo sé. Cada día que pasa la rosa de mi campana tiene un pétalo menos, por eso, hoy y mañana y hasta que caiga el último pétalo quiero estar sentada, sonriendo ante historias de amor, llorando por traiciones que no son contra mí, saltando por novios que aparecen, buscando a amores que no se encuentran, pero nunca sola, siempre con ellos, con aquellos que se paran para contarme sus historias, para hacerme participe de su vida, de su felicidad y que dejan que me alimente de ella mientras muero una noche más.
sábado, 2 de mayo de 2009
El beso escondido
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